Blog para las personas que quieran aprender a cuidarse de forma natural

Aprende a cuidarte de forma natural

Todo es reciclable.

Posted by Begoña Sánchez on mayo 27, 2012 in Uncategorized with 2 Comentarios


Es indecoroso y poco honesto rascarse la cabeza mientras se come y sacarse del cuello o de la espalda, piojos y pulgas, y matarlas delante de la gente“.

Este sería el inicio en el abordamiento de un tema curioso en la historia del hombre después del Renacimiento hasta bien entrado el siglo XIX. No os voy a aburrir, lo expondré de manera, digamos, divertida.

Si los excrementos estaban por todas partes, si la orina se tiraba por las ventanas a la orden de “agua va”, si era normal que uno hiciera sus necesidades en cualquier lugar donde le urgiera…tendría que haber gente dedicada a recoger estos excrementos y sí la había y los vendían como estiércol.

Los tintoreros guardaban en bidones la orina con la que lavaban pieles y blanqueaban telas.

Los huesos se trituraban y servían como abono.

Y el ayuntamiento contrataba a criaderos de cerdos para la limpieza de las calles porque tales animales se comían lo que encontrasen!.

Así era como manejaban el vivir cotidiano estas gentes que pensaban que los baños eran malos porque habrían los poros y ablandaban el cuerpo. Por eso en el siglo XVIII y antes, te bañarías una sólo vez en la vida y en el siglo XIX lo harías cuando estuvieras enfermo o el día de tu boda. Eso sí, cambiarías la camisa varias veces al día, y esa camisa sería blanca porque se pensaba que el blanco absorbía la suciedad.

Te empolvarías el cabello en vez de lavártelo.

E irías por las calles dando saltos para no pisar excrementos.

¿entendéis el por qué de la importancia de los perfumes a la hora de intentar estar protegida de contagios? los aromas guardan las propiedades de las plantas y  defendían de las enfermedades propias de vivir en tal estado.

Os dejo con las impresiones de Fargeón ( el perfumista de María Antonieta) cuando por primera vez conoce el Palacio de Versalles:

Quedó maravillado por el castillo, pero, cuando entró sintió un olor que lo mareó.” El parque, los jardines, hasta el castillo revuelven el estómago por los malos olores. Los pasadizos, patios, edificios y corredores están llenos de orina y materias fecales. Al pie del ala de los ministros, un porquerizo desangra  y asa sus cerdos todas las mañanas. La avenida Saint-Cloud está cubierta de aguas estancadas y de gatos muertos”.

BIBLIOGRAFÍA:

  • artículo de Fernando Jorge Soto Roland (profesor en Historia) en www.monografías.com.
  • libro “El perfumista de María Antonieta” de Elisabeth Feydeau.

ESPERO QUE SEA DE VUESTRO AGRADO.

BEGOÑA    S.

 

 

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  1. MÓNICAmayo 29, 2012 - 10:23 pm #1

    Me encantan tus artículos, siempre llenos, repletos de información.

    Un abrazo y gracias Begoña.

    Responder
    • Begoña Sánchezmayo 31, 2012 - 11:51 am #2

      Gracias Mónica, procuro que así sea.

      Responder
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