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Aprende a cuidarte de forma natural

Caryophyllus: una historia real.

Posted by Begoña Sánchez on abril 29, 2012 in Uncategorized with 2 Comentarios


Caryophyllus es la forma latina del nombre griego para clavo. La especia.

¿Sabiais que los indonesios, musulmanes ellos, fuman una mezcla de tabaco y clavo como cigarrillos?. Se llaman Kretek porque crujen y petardean a medida que son quemados. Despiden un olor estupendo a clavo.

Pero hoy quieros llevaros, gracias a esta especia, a la China del siglo XIX: érase una vez una linda mujer cuyo padre trabajaba en la guardia de la Ciudad Prohibida(recinto político en Pekin), entonces la joven comenzó a codearse con la nobleza y su belleza impactó en el Emperador  Xianfeng, convirtiendola en concubina.

Fue la única que proporcionó al emperador lo que no lograba con ninguna de sus mujeres, un hijo varón. La bella mujer ocupa el puesto de emperatriz con el nombre de Ci Xi. Cuando el emperador muere, su hijo menor de edad, sube al trono, quedando regente Ci Xi. Su hijo muere a los 19 años de edad por viruela. Por lo tanto Ci Xi acaba irremediablemente en el trono.

Esta bella mujer gustaba de las exquisiteces y veraneaba en el “Palacio de verano“, que restauró malversando, al parecer, los fondos destinados para construir una fuerza naval. Este palacio era un verdadero espacio de jardines y 3000 construcciones en plena naturaleza de una belleza increible. La cocina de la corte era excelente y variada.

Uno de los platos preferidos de Ci Xi era el Xiang Su Ji o pollo crujiente con clavo. Se cogía un polllo, se sancochaba (se cocía en agua hirviendo) y luego se aromatizaba con clavo, pimienta, jengibre seco y fresco, cebolla, nuez moscada triturada, mezcla china de cinco especias y laurel. A continuación se cubría el pollo con caldo previamente preparado, se sazonaba con sal, aceite de sésamo, salsa de soja, glutamato monosódico, vino y se cocía durante unas dos horas. Justo antes de servirlo, se freía en aceite para que quedara crujiente.

Actualmente, este palacio se convirtió en restaurante, El Ting le Laun, que significa “lugar para escuchar a los pájaros”. El restaurante todavía sirve los 999 platos creados para el cumpleaños de Ci Xi. El 999 es un número mágico en China.

Espero que esta historia os haya gustado tanto como a mí.

BIBLIOGRAFÍA: “La ruta de las especias”, de Sheldon Greenberg y Elisabeth Lambert.

GRACIAS POR SEGUIRME.

BEGOÑA    S.

 

 

Todo por ellas.

Posted by Begoña Sánchez on febrero 26, 2012 in Uncategorized with Sin Comentarios


Si pensais que el título va enfocado a nosotras, las mujeres, os equivocais. En el siglo XV, continuó una búsqueda ardua que dio lugar a un cambio en la faz del mapa mundi conocido hasta entonces. Me refiero a la tortuosa búsqueda de un camino hacia las Islas de las especias, Las Molucas, y Oriente. Os hago partícipes de este impresionante relato:

Magallanes y sus cinco barcos zarpan de Sevilla, cruzan el Atlántico y descienden lentamente por la costa oriental de América del Sur en busca de un paso hacia el océano Pacífico. Al cabo de cinco meses y tras perder dos barcos, Pigafetta escribía: “El miércoles, 28 de noviembre de mil quinientos veinte, salimos del estrecho y entramos en el mar Pacífico, donde permanecimos tres meses y veinte días sin cargar a bordo provisiones ni ningún otro refresco, comiendo sólo añosas galletas desmenuzadas, llenas de gusanos y apestando a orina de rata, que las buenas ya se las habían comido. Bebíamos agua inmunda y amarillenta…y con las ratas que se vendían a medio ducado, algunos no podíamos pasar. Mas no fue esto lo peor. Nuestra mayor desdicha era vernos atacados de una enfermedad por la cual las encías, tanto las de arriba como las de abajo, de la mayor parte de los hombres se hinchaban hasta el punto de no poder comer, y así morían como fallecieron diecinueve hombres…muy pocos seguían sanos.”

   El propio Magallanes figuraba entre los muertos. Quizás resulte extraño hoy en día que el señuelo que animara a los hombres de Magallanes a dar la vuelta al mundo no fuese el oro o la plata principalmente, sino el clavo y la nuez moscada.

   En realidad la nuez moscada ha sido parte esencial de la medicina hindú desde tiempos remotos, siendo utilizadas en diversas enfermedades.

   De siempre, tres áreas de malestar parecen haber respondido mejor al tratamiento con nuez moscada: dolencias relativas al hígado y la digestión, las pecas, y otras decoloraciones de la piel, y la rabia.

   Los árabes también la usaron para facilitar la digestión y aliviar las dolencias epidérmicas y hepáticas.

   En los siglos XVI y XVII su popularidad se elevó y apenas había achaque que no pudiera curar.

La gente llevaba nuez moscada allá donde fuera, y en torno al cuello se ponía pequeños ralladores de plata, marfil, madera o hueso. Estos disponían por lo general de un compartimento para las nueces, a la par que una superficie ralladora, y solían mostrar diseños muy imaginativos; los ralladores en forma de maza eran los más populares. A mediados del siglo XIX periclita la era de la nuez moscada, la droga maravillosa.

   El gastrónomo francés Curnonsky, se atrevió a decir sobre la nuez moscada: “quien ha probado esta especia ya no desea otras, como el que ha hecho el amor con una china ya no desea hacerlo con otras mujeres.” Creo que esto es super exagerado pero nunca he probado!!!!!!!!!!!!!!

   Espero os haya gustado este trozo de historia.

BIBLIOGRAFÍA:

 Extraido del libro “La ruta de las especias” de Sheldon Greenberg y Elisabeth Lambert Ortiz.

GRACIAS A TODAS.

BEGOÑA     S.